Mundos de Batalla

El 1984 marveliano no fue el año de Orwell, sino el del Beyonder. En Forum tuvieron la ocurrencia de rebautizar al personaje con el más bien desafortunado nombre de El Todopoderoso, ¡y así se quedó! No menos chocante es que la edición mexicana optara por denominarlo El Eterno… ¡Imagino que los lectores aztecas andarían con la mosca detrás de la oreja, intrigados por saber si existía alguna conexión oculta con la mitología de Kirby!

Ándale más acá  o más allá, casi mejor aparcamos a un lado todas estas adaptaciones tan «creativas» para centrarnos en el cómic original USA. Decía Sal Buscema que dibujar Secret Wars resultó tan estresante para Mike Zeck que terminó provocándole una crisis nerviosa. Al preguntarle a Mike sobre esta cuestión, el artista me aclaró que el bueno de Sal había acertado en el diagnóstico, ¡pero se había confundido de paciente! En realidad, quien sufrió la crisis nerviosa fue el entintador John Beatty. Este sólo tenía veintidós años al iniciarse el proyecto y todavía no estaba muy rodado. ¡La presión le afectó tanto que incluso tuvo que medicarse! En La Casa de las Ideas llegaron a referirse a él como «la víctima de las Guerras Secretas«.

Los guiones de Jim Shooter llegaban siempre tarde y había que dejarlo todo para el último minuto. Zeck sólo recibía un guión cada vez. Aunque empezó elaborando lápices completos, pronto no le quedó más remedio que limitarse a abocetar las planchas. Como sabéis, fue Bob Layton quien finalmente tuvo que encargarse de dibujar los números cuatro y cinco, dándole así un respiro al titular de la serie.

2

Los problemas con las fechas de entrega obligarían a recurrir a diversos entintadores de apoyo sin acreditar, entre ellos Art Nichols y Joe Rubinstein. También colaboraron Jack Abel y Mike Esposito, cuyos nombres sí figuraban en los créditos del número ocho. Uno de los entintadores que echó un cable en el último episodio fue un «rookie» llamado Art Adams. Si os fijais bien, veréis que en algunos acabados se distingue con nitidez su trazo característico. Muchas veces iban tan apurados de tiempo que las páginas tenían que rematarse con los artistas disponibles en el bullpen en ese momento, o con aquellos que pudieran desplazarse rápidamente a las oficinas de la editorial.

El departamento de produccion alteraba sin ningún miramiento las ilustraciones de Zeck: figuras, viñetas enteras… Cuando Marvel les devolvió los materiales originales del primer número, tanto Mike como John Beatty se quedaron boquiabiertos al constatar que en algunos casos ni tan siquiera se había preservado el 50 % de los dibujos. ¡Los originales estaban llenos de típex! Pensando que ningún coleccionista serio iba a mostrar interés por unas planchas tan manipuladas, acabaron ofreciéndolas a precio de saldo. ¡Mike no tardaría mucho tiempo en arrepentirse de haberse precipitado a la hora de tomar dicha decisión!

Esto no quiere decir que reniegue de su trabajo en el cómic. Muy al contrario, agradece el impulso que dio a su carrera. Pero su honestidad profesional le obliga a reconocer que Secret Wars fue, ante todo y por encima de todo, un proyecto personal de Jim Shooter. La implicación del «boss» llegó a tal extremo que empezó a pasarle croquis esquemáticos de lo que quería ver plasmado en las páginas. Su intención con ello era minimizar las correcciones. Echando la vista atrás, «Big» Jim cree que un proyecto de esta envergadura quizás no fuera el más apropiado para el estilo de Zeck, lo que a su juicio explica que fueran necesarios tantos retoques. En alguna ocasión ha manifestado que la decisión de ficharlo la tomó Tom DeFalco, el editor de la colección, ya que era a él a quien correspondía la responsabilidad de hacerlo. Sin menospreciar las aportaciones de Zeck, al que ensalza como un excelente dibujante, Shooter considera que con otro artista tal vez se podrían haber obtenido mejores resultados. Desde luego, no puede decirse que sucediera así con Secret Wars II, pero esa es una historia para otra ocasión…

Mike quiso recalcar que no le molestó en absoluto que Shooter complementara los guiones con bosquejos orientativos, entendiendo que se trataba prioritariamente de «su»  proyecto. No apreció que fuera una falta de respeto ni nada por el estilo. Él tenía más que asumido el papel que le había tocado desempeñar en aquel Mundo de Batalla editorial, a su manera tan convulso como el de ficción, y puso todo su empeño para que los episodios quedaran lo mejor posible. Cuando le ofrecieron la serie, recuerda que le indicaron que el Capitán América iba a tener un protagonismo relevante en la trama. Ese fue el punto que le convenció para aceptar el encargo, dado que tanto Beatty como él eran grandes fans del personaje y venían de completar una muy celebrada etapa en la colección regular del Capi junto al guionista J.M. DeMatteis. ¡En aquel momento, no podían sospechar el embrollo en el que se iban a meter!

3

La cubierta de Marvel Super-Heroes Secret Wars # 1 USA quedará para siempre como una de las imágenes más icónicas de aquella década. Zeck clavó el diseño a la primera, no hubo bocetos alternativos. Esta tónica se mantendría para el resto de números, ya que las premuras de tiempo no daban margen para hacer probaturas. Al perfilar la ilustración, lo hizo teniendo en cuenta que también iba a utilizarse como póster promocional. Las limitaciones de espacio obligarían a que la portada del comic book dejara fuera a Mister Fantástico y Thor, los dos héroes que ocupan la franja superior del dibujo. También se suprimió a Bola de Cañón, habida cuenta que el joven mutante no tenía participación alguna en la macrosaga. Su hueco quedó cubierto por Coloso, que en el primer diseño había quedado ubicado en la parte izquierda de la imagen. El último personaje descartado del montaje final fue Kitty Pryde, por los mismos motivos que Bola de Cañón, si bien todavía figuraba en la versión que apareció reproducida en el magazine Marvel Age # 12 USA…

4

Todos estos cambios se justifican porque en un primer momento a Mike no se le había especificado exactamente cuáles iban a ser los personajes que intervendrían en las Guerras Secretas.

Muchos han sido los homenajes y las recreaciones que han tomado como referencia esta mítica portada. Aunque escoger sólo una resulta bastante peliagudo, os confesaré que mi favorita es una commission realizada por Anthony Castrillo mostrando cómo podrían haber sido las Guerras Secretas en el universo de la Distinguida Competencia

5-

Huelga señalar que la ilustración toma como base la versión final de la portada que se publicó en el cómic. ¡No busquéis al Hombre Elástico en la parte superior, porque no aparece!

Artista de origen colombiano, Castrillo se dio a conocer en los noventa, pero sus problemas para cumplir con las fatídicas fechas de entrega malograron lo que podría haber sido una prometedora trayectoria. En la web comicartfans, donde está colgada la ilustración, se puede leer un comentario de «Mike Zeck» valorando tanto la idea como su ejecución gráfica. Si he puesto el nombre entre comillas es porque el propio Mike me desmintió haber dejado ningún comentario en la web. ¡De hecho, no tenía conocimiento de la existencia del dibujo hasta que yo se lo enseñé! En fin… Lo más suave que se puede decir del graciosillo de turno que hizo la suplantación es que es un impresentable de campeonato. Como bien señala mi tocayo, en algunas ocasiones Internet puede convertirse en «un océano de desinformación», y lo peor es que muchas de estas fechorías quedan impunes. Recordaréis que en un anterior CB! ya aludíamos a la «portada fantasma» de The Avengers Annual #10 USA, con la cual se logró engatusar a más de un incauto.

En cualquier caso, el que seguro que no tiene ninguna culpa de esto es Anthony Castrillo. Así que no vamos a restarle méritos a esa titánica recreación suya con sabor a clásico ochentero. Incluso podemos pasar por alto alguna pequeña inconsistencia, como ese Aquaman con garfio que en realidad no debutó hasta la década posterior…  ¡Viendo la ilustración, le entran a uno ganas de solicitarle el cómic completo! 

Miguel G. Saavedra

6

MZ EXTRA! Mike Zeck visitó nuestro país el pasado verano, coincidiendo con la celebración de la Metrópoli Comic Con. El artista disfrutó singularmente con el ambiente familiar que se respira en el festival asturiano, aspecto este que propicia la asistencia de aficionados de muy corta edad. Aquí lo vemos posando junto al risueño Martín.

7

Y prestad atención a esta otra foto: ¡Alejandro apenas alcanza las dos semanas de vida, pero ya forma parte de la legión de incondicionales de Zeck! Obsérvese con qué determinación sujeta su lámina dedicada del Castigador… ¿Sería exagerado afirmar que tenemos ante nosotros al true believer más joven del mundo?

 

Top DC ’80

Tras repasar el ranking de Marvel en 1980, hoy nos toca ocuparnos de su eterna competidora. ¿Pensabais que estábamos de guasa cuando anunciamos que íbamos a dedicar el contenido de nuestra sección a DC? ¡De eso nada! Ahí va el listado…

1 Superman 179.000
2 DC Comics Presents 132.000
3 Justice League of America 132.000
4 Action Comics 131.000
5 Legion of Super Heroes 130.000
6 Batman 129.000
7 The Flash 110.000
8 The Brave and the Bold 109.000
9 Sgt. Rock 106.000
10 Green Lantern 100.000
11 Super Friends 96.000
12 Ghosts 95.000
13 Wonder Woman 95.000
14 Unknown Soldier 93.000
15 Warlord 91.000
16 House of Mistery 89.000
17 Jonah Hex 86.000
18 Weird War Tales 84.000
19 The Unexpected 82.000
20 Superman Family 82.000
21 G. I. Combat 79.000
22 Adventure Comics 69.000
23 Detective Comics 65.000

Como podéis comprobar, en líneas generales las cifras se situaban en niveles más modestos que los correspondientes a Marvel. De hecho, si nos planteáramos hacer un Top conjunto, encontraríamos diecinueve de las veinte primeras posiciones ocupadas por series marvelianas. Hablamos de 1980, claro está. En modo alguno se trata de extrapolar los datos al momento actual, que merecería un análisis aparte.

15668

Publicado a principios de 1980, este fue el último número de la serie regular de Superman que ilustró nuestro compatriota José Luis García López, a partir de un guión de Gerry Conway. El veterano Curt Swan se mantendría como dibujante titular no sólo de esta colección, sino también de Action Comics.

No olvidemos que por aquellas fechas DC todavía estaba tratando de sobreponerse a la grave crisis que había socavado los cimientos de la editorial poco más de un año atrás. Los malos resultados de explotación comercial, unidos a un invierno particularmente crudo en EE.UU. que imposibilitó la correcta distribución de los ejemplares en muchos puntos de venta, hicieron saltar todas las alarmas en Warner Communications, el conglomerado de empresas del que forma parte DC. Tras dictaminar que la división de cómics estaba sobredimensionada, los directivos de Warner sacaron las tijeras y procedieron a recortar un cuarenta por ciento el número de publicaciones, con los consiguientes despidos de personal y creadores. Según recuerda Jim Shooter, al día siguiente de hacerse pública la noticia había una cola de freelancers en las puertas de Marvel solicitando trabajo. Y la así denominada Implosión DC de 1978 pudo terminar siendo mucho más catastrófica: una de las opciones que se barajaron contemplaba suprimir la producción de contenidos nuevos, lo que en la práctica hubiera representado el desmantelamiento completo de la línea. De haberse aprobado este plan de actuación, sólo se habrían salvado de la quema los títulos de Superman, Batman y Wonder Woman, los tres personajes con mayor potencial de merchandising, quedando limitados ofrecer historietas clásicas seleccionadas. Al final, el ajuste no se formuló en términos tan drásticos, pero el clima de incertidumbre persistía en las oficinas del emblemático edificio Rockefeller Plaza…

Por suerte para los dcreyentes, en este mundo del cómic de nuestros pesares donde las crisis tienden a ser infinitas, las resurrecciones también suelen estar a la orden del día. Y en este caso, muy apropiadamente, la “resurrección” coincidió con el estreno de Superman The Movie en las navidades de aquel mismo año. Al margen de su éxito en taquilla y de los incuestionables méritos artísticos que atesora, el film dirigido por Richard Donner tuvo la gran virtud de proyectar la imagen icónica del Hombre de Acero como nunca se había hecho antes, llevándola hasta el último rincón del globo. Y esa efervescente “supermanía” dejaría notar sus efectos –moderados– en el plano editorial, ayudando a relajar un poco las tensiones internas existentes. Además, DC vería reforzada su viabilidad financiera al impulsarse la contratación de derechos internacionales en diversos países, entre ellos España.

Dicho lo cual, a nadie extrañará que las colecciones del héroe kryptoniano copen los primeros puestos del ranking, con Superman, Action y la serie de team-ups DC Comics Presents. Y el Campeón de Metrópolis también puede considerarse uno de los pilares básicos de la Liga de la Justicia de América, no hace falta subrayarlo.

Por contra, resulta chocante ver a Detective Comics como farolillo rojo. En realidad, la situación venía arrastrándose desde hacía tiempo, tanto que la cabecera original del Señor de la Noche llegó a estar cancelada de facto como consecuencia de la aciaga Implosión. El editor Paul Levitz logró salvarla in extremis “fusionándola” con Batman Family, título que sí había superado el corte. Una vez remodelado, el cómic pasó a adoptar un formato de especiales que abría sus páginas a otros héroes vinculados con el universo de Gotham City. El malogrado Don Newton se ocuparía de ilustrar los episodios del Hombre Murciélago, escritos por guionistas habituales de la casa como Denny O’Neil o Cary Burkett. De cualquier manera, pese a los cambios introducidos, parece evidente que Detective seguía sin levantar cabeza.

Mejor le iban las cosas a la serie central de Batman, con Len Wein e Irv Novick formando un eficaz tándem… aunque yo no diría que superior a la pareja O’Neil/Newton. La tripleta de cómics protagonizados por el Caballero Oscuro la completaba The Brave and the Bold, un clásico de la fórmula de team-ups que esta temporada exhibía un plantel de autores casi tan variado como el de estrellas invitadas.

5595

En la cubierta puede apreciarse con nitidez cómo Detective Comics se había fusionado con Batman Family. Además de la aventura principal, firmada por Denny O´Neil y Don Newton, el ejemplar incluía relatos cortos de Robin, Batgirl, Historias de Gotham City y Rayo Negro. Cuesta un poco creer que pudiera vender considerablemente menos que ignotas antologías de misterio como The Unexpected o títulos bélicos como G.I. Combat. Por su parte, Legion of Super Heroes resistía las turbulencias sin demasiados sobresaltos después de desligarse de Superboy, merced a la solidez de Gerry Conway en los guiones. Y eso que la labor de Jimmy Janes en la parte gráfica no era para tirar cohetes precisamente…

Cerrando el capítulo de “pesos pesados” DC, apuntemos que Flash reunía a los experimentados Cary Bates y Don Heck, un poco eclipsados ambos por los complementos de Firestorm que dibujaba George Pérez. Y en Green Lantern se sucederían varios guionistas hasta que Marv Wolfman se hizo con las riendas narrativas, siempre con Joe Staton en los lápices y algunas llamativas portadas ilustradas por un nuevo descubrimiento británico que respondía al nombre de Brian Bolland.

4580

El Nº 26 es el ejemplar más cotizado de DC Comics Presents, pero no por el team-up de Superman y Green Lantern ilustrado por Jim Starlin, sino por el inserto central –¡totalmente gratuito!– donde debutaba cierto supergrupo juvenil que pronto se convertiría en la serie estrella de la editorial. Nos referimos, naturalmente, a los Nuevos Titanes  de Marv Wolfman y George Pérez. Hay que aclarar que la cabecera americana de los Titanes comenzó su andadura ya muy avanzado el año y no disponemos de datos de circulación referentes a la misma, de ahí que no figure en el Top.

El resto de la lista muestra una mayor diversidad de géneros, predominando sobre lo estrictamente superheroico. Así, Ghosts, House of Mystery y The Unexpected mantenían a flote la línea de terror y misterio, dentro de los límites fijados por el Comics Code. También encontraban su hueco series bélicas como Sgt. Rock, Unknown Soldier y G.I. Combat, colándose la primera de ellas en el Top 10. Y luego estaba Weird War Tales (Extraños Relatos de Guerra), una curiosa amalgama de ambas temáticas. Mientras, Mike Grell continuaba explorando el mundo perdido de Warlord, su creación más conocida, al tiempo que otro personaje atípico, Jonah Hex, se atrincheraba como el último pistolero en activo de los comic books, con el incombustible Michael Fleisher acompañado por dibujantes de la solvencia de Tony De Zúñiga o Dick Ayers. Antes de concluir, señalemos que Aquaman, Plastic Man y Starman tenían que repartirse el espacio disponible en los especiales de Adventure Comics… Y Super Friends, ya lo habréis adivinado, tomaba su inspiración de la popular animación infantil emitida por la cadena ABC.

817847

Pérez también figuraba en los créditos de Justice League of America, aunque aquí su labor se limitara a realizar bocetos. De nuevo, los textos corrían a cargo del prolífico Gerry Conway, que consiguió salir indemne de la Implosión gracias a una cláusula en su contrato que le garantizaba un mínimo de colecciones al mes.

En nuestro próximo CB! cambiaremos totalmente de tercio… y volveremos a hablar de Marvel, ¡que no cunda el pánico! No sé si alguno de vosotros habrá caído en la cuenta, pero se da la circunstancia de que este año se cumpliría el 30 Aniversario de Cómics Forum. Por eso hemos considerado oportuno rendir un peculiar y esperamos que divertido tributo a aquellos entrañables tiempos que marcaron los inicios de la Era Forum. La sección llevará por título “Seudónimos con Sorpresa”, ¡y no os adelanto más, que si no arruinamos la sorpresa!

Miguel G. Saavedra

Top Marvel ’80

Hoy en día resulta muy sencillo acceder a los rankings de cómics más vendidos en USA. Cualquier web de noticias que se precie reproduce los listados que facilita mensualmente Diamond Comics, y hay quien se atreve incluso a hacer un cálculo aproximado del número de ejemplares distribuidos.

Sin embargo, lo que os proponemos hoy es retroceder en el tiempo para ver cómo estaban las cosas en el año 1980.

¿Y por qué ese año en concreto?

Bueno, hay un motivo para ello, pero antes quiero que veáis el Top marveliano al completo. Helo aquí:

1  Amazing Spider-Man 298.000
2  Star Wars 257.000
3  Incredible Hulk 253.000
4  Fantastic Four 244.000
5  The Avengers
236.000
6  Marvel Team-Up
221.000
7  Conan the Barbarian
216.000
8  Peter Parker, the Spectacular Spider-Man
211.000
9  Savage She-Hulk
204.000
10  Uncanny X-Men
192.000
11  Iron Man
189.000
12  Rom 182.000
13  Thor 180.000
14  Marvel Two-In-One
177.000
15  The Micronauts 167.000
16  Captain America
165.000
17  The Defenders
152.000
18  Marvel Super-Heroes
140.000
19  Crazy Magazine
139.000
20  Marvel Tales
138.000
21  Ghost Rider
133.000
22  Master of Kung Fu
130.000
23  Spider Woman 129.000
24  Marvel Premiere 125.000
25  What If?
123.000
26  Power Man
108.000
27  Doctor Strange
106.000
28  Marvel Super Action
95.000
29  Sgt. Fury
88.000

Me gustaría recalcar que hablamos de datos de circulación suministrados por la propia Marvel. Hay quien considera que no son fiables al cien por cien, pero insisto en que se trata de números oficiales y, en consecuencia, nosotros vamos a darlos por válidos. Todas las cifras están redondeadas para una mayor claridad. Al margen de alguna ausencia significativa como Daredevil, serie cuya información no se hallaba disponible, el listado nos brinda la oportunidad de contemplar la Marvel ochentera desde una perspectiva muy diferente a la habitual. En realidad, los datos no cubren el año 1980 completo, sino que abarcan desde desde Octubre de 1979 hasta Octubre de 1980. Era práctica habitual por parte de la editorial recopilar siempre la información tomando como referencia los meses de Septiembre u Octubre de cada año.

1089696Vamos ahora con la prometida explicación: os habréis percatado de que el primer puesto lo ocupa Amazing SpiderMan. Hasta ahí, todo normal, siempre se ha dicho que Spidey es el rey sin corona de Marvel. Y no olvidemos que entre los años 1977 y 1979 se había venido emitiendo la serie televisiva protagonizada por Nicholas Hammond que, sin ser ninguna maravilla, contribuyó a aumentar la popularidad del nuestro trepamuros favorito.

No obstante, para encontrar a los X-Men tenemos que descender hasta la décima posición, y ahí está la gran sorpresa de esta lista. Porque en 1980 el equipo artístico de la colección lo formaban nada más y nada menos que Chris Claremont, John Byrne y Terry Austin.

¿Cómo es posible que el “dream team” patrullero por excelencia no estuviera encaramado en lo más alto del Top? La respuesta es que estamos hablando de un tiempo en el que los “newsstands” todavía aglutinaban para sí un elevado porcentaje de las ventas totales. Y parece obvio que las preferencias de los aficionados más “hardcore” y las del público en general no coincidían con exactitud.

Dicho esto, precisemos también que Uncanny X-Men era un título claramente al alza tras experimentar un incremento de ventas de un 66 % en dos años. Y eso sólo sería el comienzo de un despegue meteórico que convertiría a los mutantes en la gran joya de la corona del emergente mercado de “direct sales”. Tanto es así que, cuando en 1991 se lanzó el nuevo título de X-Men que presentaban Chris Claremont y Jim Lee, llegaron a distribuirse ocho millones de copias del primer número, de los cuales se estima que pudieron venderse entre seis y siete millones (este es un tema sobre el que los expertos no terminan de ponerse de acuerdo). Con todo, incluso si damos por buena la cifra más baja, lo que nadie pone en cuestión es que con ella se alcanzó un récord no superado por ningún otro comic book.

Después el mercado entraría en crisis y las ventas se desplomaron, tal como ya os explicamos en una anterior sección.

Que Star Wars figure en segundo puesto evidencia la enorme repercusión de la saga espacial concebida por George Lucas, algo de lo que Marvel supo sacar buen provecho. Se ha llegado a sugerir que la Casa de las Ideas evitó una situación similar a la “Implosión DC” de 1978 en parte gracias al enorme tirón comercial de los cómics de La Guerra de las Galaxias en sus distintos formatos.

La influencia mediática se constata asimismo en la medalla de bronce del podio: el carisma de Bill Bixby fue determinante para hacer del Increíble Hulk uno de los éxitos de la televisión de los setenta, mientras Lou Ferrigno se limitaba a exhibir su imponente físico y pegaba algún grito de vez en cuando. Pese a las protestas de los fans más puristas, el producto funcionaba bien de cara a las audiencias y apuntaló las ventas de los tebeos del Goliat esmeralda, que en aquella época pisaba fuerte con Bill Mantlo y Sal Buscema formando tándem creativo.

Como no podía ser de otra manera, el cuarto puesto del ranking es para… Los 4 Fantásticos, naturalmente (¡perdon por el chiste fácil!). Doug Moench y Bill Sienkiewicz fueron los responsables de la mayor parte de episodios de Los 4F editados aquel año.

Mientras, Los Vengadores celebraban su histórico -¡y polémico!- número 200 disfrutando todavía de los lápices de George Pérez, aunque poco después este despediría su primera etapa en la colección.

Iron-man-651x1024.jpg´...Otro de los destacados de 1980 es el Hombre de Hierro de David Michelinie y Bob Layton. La pareja de creadores continuaba desarrollando la que llegaría a valorarse como la “versión definitiva” del vengador dorado. Para asombro de propios y extraños, la encarnación más “salvaje” de She-Hulk se cuela también en el Top 10.. ¿Nos lo creemos? Puestos a buscar una explicación, habría que tener presente que la serie empezó a publicarse a finales de 1979, por lo cual todavía era una relativa novedad en los “newsstands”. Además, el primer ejemplar estaba realizado por Stan Lee y John Buscema, hecho que posibilitó su buena acogida inicial. Aun así, reconozco que el dato chirría un poco… ¿Pudiera ser que alguien de las oficinas editoriales se equivocara al indicar la cifra? Mucho me temo que nunca llegaremos a saberlo.

De igual modo, parece un poco extraño que el Capitán América se sitúe por debajo de Rom o Los Micronautas, sobretodo porque el Capi contó con el refuerzo creativo de Roger Stern y John Byrne a partir del segundo trimestre del año. En ambos casos, se trataba de cabeceras recientes inspiradas en líneas de juguetes: Los Micronautas atrajeron la atención de los fans gracias al impactante trabajo de Michael Golden en sus primeros ejemplares, mientras en Rom repetía la pareja Mantlo/Buscema para aportar solidez y consistencia a un personaje por el que a priori nadie apostaba un centavo.

25421Departamento de Aclaraciones Pertinentes: El eclecticismo era la nota dominante en Marvel Premiere, un contenedor donde se sucederían inquilinos tan variopintos como Dominic Fortune, el pistolero Caleb Hammer o el catódico Doctor Who, junto a superhéroes más establecidos como Pantera Negra o Wonder Man. Por su parte, Marvel Tales, Marvel Super Heroes y Marvel Super Action recuperaban historias clásicas de Spidey, Hulk y Vengadores, respectivamente. Y Crazy Magazine podríamos definirla como una revista de humor satírico, un poco al estilo Mad.

En nuestra próxima sección abordaremos el Top DC de este mismo año con objeto de que podáis comparar datos y tener una visión más completa de la situación en la que se encontraba la industria de los comic books a principios de la década de los ochenta. Sí, habéis leído bien: en una demostración palpable de que nuestra osadía no conoce límites, el mes que viene Comic Books! destinará íntegramente su espacio a DC Comics. No sé si debería hablar de inconsciencia más que de osadía, pero en fin…

Ahí va un pequeño anticipo para picar vuestra curiosidad: ¿os sorprendería si os digo que el cómic DC menos vendido de 1980 estaba protagonizado por Batman?

Miguel G. Saavedra

 

Por si os habéis quedado con ganas de más, a continuación vamos a ampliar la información referente a los equipos creativos de los títulos que integran el Top

Star Wars: Archie Goodwin y Carmine Infantino, muy discutido este último por la parroquia marveliana de la época. Posteriormente entraría el majestuoso Al Williamson con la adaptación de El Imperio Contraataca.

Marvel Team-Up: Diversos autores contribuyeron, pero merece la pena destacar el Nº 100 de aniversario realizado por Chris Claremont y Frank Miller, con Los 4F de invitados especiales y la primera aparición de Karma. En el mismo especial se incluía un relato corto de Tormenta y Pantera Negra firmado por Claremont y Byrne.

Conan The Barbarian: Roy Thomas, John Buscema y Ernie Chan, trío que también podría considerarse un «dream team»… en este caso, un «dream team» cimmerio. Otra de las ausencias perceptibles del Top es justamente The Savage Sword of Conan, magazine del que no disponemos de cifras de circulación.

Peter Parker, the Spectacular Spider-Man: En la mayoría de episodios, Roger Stern ejercía como guionista titular, secundado por dibujantes como Marie Severin y Mike Zeck.

Savage She-Hulk: David Anthony Kraft y Mike Vosburg. Aun a riesgo de repetirme, a mí me sigue pareciendo inverosímil que este pudiera ser el noveno cómic más vendido de 1980… ¿Qué opináis vosotros?

Thor: Roy Thomas y Keith Pollard, ¡la épica Saga de los Celestiales!

Marvel Two-In-One: Mark Gruenwald, Ralph Macchio y George Pérez, rematando la historia El Caso de la Corona Serpiente. Más adelante llegaría Ron Wilson para sustituir a Pérez.

The Micronauts: Bill Mantlo Howard Chaykin, quien dejaría paso a Pat Broderick. Aunque este último aportó su sello distintivo a la caracterización de los personajes, los fans seguían añorando a Michael Golden, que se mantenía únicamente en calidad de portadista.

The Defenders: Ed Hannigan oficiaba como escriba y Don Perlin perfilaba los bocetos, quedando el acabado a cargo de veteranos ilustres como Joe Sinnott o Pablo Marcos. El Nº 90 USA resultó inesperadamente polémico después de que Perlin colara de rondón la palabra «shit» (mierda) en una caja de cereales que se veía en una viñeta. Se trataba de una simple broma, y el bueno de Donald daba por hecho que se retiraría antes de que el ejemplar fuera a imprenta, pero no fue así. Al enterarse de lo sucedido, Jim Shooter llamó a Perlin para abroncarle, hasta que este le hizo notar que los materiales de reproducción, además de contar con el beneplácito del Comics Code, habían ido pasando por las manos del editor adjunto, del editor, del corrector… y del propio Shooter, que como director editorial se supone que debería haberles echado un vistazo. Y ninguno de ellos había detectado nada que corregir.

Ghost Rider: Michael Fleisher y Don Perlinagain! Perlin era otro de los artistas «discutidos» de aquellos años, y seguramente podríamos añadir a la lista al antes citado Mike Vosburg. Intencionadamente o no, toda esa etapa del Motorista Fantasma tenía cierto regustillo a serial televisivo de los setenta, con el pobre Johnny Blaze vagando de un lado para otro sin terminar de encontrar su rumbo.

Master of Kung Fu: Doug Moench, Mike Zeck y Gene Day, artes marciales y espionaje bondiano en un coctel agitado… pero no revuelto. Se dejaba notar la ausencia de Paul Gulacy en los lápices, por más que la trama argumental conservara su interés. Los cómics de Shang-Chi sólo volverían a recuperar su máximo potencial cuando Gene Day asumió la autoría completa de la parte gráfica. 

Spider Woman: Michael Fleisher y Steve Leialoha. Chris Claremont tomó el relevo como guionista en las postrimerías de 1980 para tratar de darle un nuevo impulso a la serie… sin demasiados resultados positivos, todo hay que decirlo.

What If: Salvo algún destello esporádico, el concepto parecía haber perdido parte de su frescura original. Quizá la propuesta más llamativa fuera aquella en la que Tony Isabella y Gil Kane exploraban una realidad alternativa donde Spiderman había conseguido rescatar con vida a Gwen Stacy. Otros episodios convertían a Hulk en un bárbaro, sacaban a relucir la vena superheroica del Doctor Muerte o desposaban a la Chica Invisible con Namor.

Power ManMary Jo Duffy y Kerry Gammill proseguían con las aventuras de ese inusual «team-up» que formaban Luke Cage Puño de Hierro. A finales de año, coincidiendo con el nº 67 USA, la cabecera adoptó oficialmente el título de Power Man and Iron Fist.

Doctor Strange: Chris Claremont y Gene Colan, a pesar de los cuales el Hechicero Supremo de Marvel no lograba despegar en ventas y permanecía en el furgón de cola. Según confirmaría Al Milgrom, que se incorporó como editor de la colección en 1981, el cómic estuvo a punto de ser cancelado.

Sólo quedaban por debajo Marvel Super Action y Sgt. Fury, que presentaba reediciones de la etapa de Gary Friedrich, Dick Ayers y John Severin.

¡Espero no haberos liado con tanto nombre!

 

Excentricidades creativas

El mes pasado dedicábamos nuestra sección al amigo Sarko (¿o era Jacinto?) y a… ¡los temibles plazos de entrega! Tranquilos, que no voy a daros la matraca con el mismo tema, pero sí quería recoger una historia de lo más entretenida que tiene como protagonista a Jae Lee, otro dibujante que suele tener problemas para entregar sus trabajos a tiempo. De su escasa producción sobresale aquella espléndida maxiserie de los Inhumanos con textos de Paul Jenkins.

Pero lo que probablemente ignorabais es que la heroína oculta de aquel proyecto fue la editora Nanci Dakesian, la misma que años después contraería nupcias con el mismísimo Joe Quesada (ambos aparecen en la foto inferior posando junto a su hija). Miss Dakesian tuvo que emplearse a fondo en más de una ocasión para meter en cintura al díscolo Lee, amenazándolo con presentarse en su domicilio particular de Virginia: “Si no me mandas las páginas, voy a tener que ir a arrancártelas de las manos.” “No, no, ¡ya las tengo! Ahora mismo voy a fotocopiarlas y te las hago llegar vía courier.”

Nancy+Quesada+Premiere+Paramount+Pictures+V7YfJo-TTGwlAl día siguiente, las páginas seguían sin aparecer.

“Jae, ¿dónde están las páginas?”

“Verás, es que la tienda de fotocopias estaba cerrada. Te las envío hoy mismo.”

“No te molestes. Estoy fuera.”

“¿¡Qué!?”

“Abre la puerta.”

Lee abre la puerta y se topa de bruces con su editora, que había hecho 500 km en coche desde Nueva York y no estaba para bromas: “¡¡¿Dónde están mis puñeteras páginas?!!”

La madre de Jae Lee le dice: “Hijo mío, ¿no vas a invitarla a entrar?”

A regañadientes, el dibujante accede a dejarla pasar. Y entonces ella descubre lo que estaba tratando de ocultarle: ¡que no le hacía falta ir a ninguna tienda porque ya tenía una fotocopiadora en casa!

Ni que decir tiene que a partir de ese instante Jae Lee se esforzó al máximo por respetar los temibles plazos de entrega… y a la aún más temible Nanci Dakesian.

image_gallery_005¡Ah, los artistas! Hay quien dice que son una raza aparte. “¡Toda la gente realmente creativa está loca!”, proclamaba el veterano editor y guionista Larry Hama un día que debía sentirse inspirado. Tan osadas palabras no podía pasarlas por alto Jim Shooter, a la sazón Director Editorial de Marvel: “Yo no estoy loco, Larry.”

Lejos de sentirse intimidado, Hama se limitó a replicar: “Exactamente.”

Convendréis conmigo en que hay que echarle mucho valor para dirigirse así a tu jefe. A favor de Shooter, hay que decir que no despidió a su editor. Sin embargo, con otros autores distó mucho de mostrarse tan caritativo…

Steve-Rude--webTal es el caso de Steve Rude, que tiene el dudoso honor de haber sido expulsado de las oficinas de Marvel tres veces… ¡en menos de una hora! Naturalmente, esto sucedió antes de que se diera a conocer como dibujante de Nexus, el cómic de culto que creó junto a Mike Baron. Al parecer, Rude se había plantado en la residencia familiar de Paul Gulacy y no paraba de insistirle para que le consiguiera una entrevista en Marvel. Desesperado por quitárselo de encima, Gulacy pidió a Shooter que lo recibiera en su despacho. Rude todavía estaba un poco verde como dibujante, y así se lo hizo saber Shooter. Pero el artista encajó muy mal las críticas y sus protestas fueron subiendo de tono, hasta el punto de que “Big” Jim optó por acompañarlo “amablemente” hasta la puerta de salida. Lo cual no evitó que Rude tratara de colarse en las oficinas dos veces más. Al final, hubo que amenazarle con avisar a la policía si volvía a asomar la nariz.

Tuvieron que pasar unos cuantos años para que Rude viera cumplido su sueño de trabajar en Marvel. Shooter ya no estaba al mando, y “the Dude” pudo imprimir su sello de calidad en un puñado de proyectos, casi todos ellos miniseries, que a muchos nos dejaron con ganas de más. ¡Lástima que ningún editor se anime a repescarlo para la Casa de las Ideas!

Michael Moorcock hizo sus primeros pinitos en la revista inglesa Tarzan Adventures, aunque parece que se tomó demasiadas “licencias artísticas” en su trabajo. Tarzan Copyright © 2013 ERB, Inc.

Pero no penséis que las excentricidades son privativas de los dibujantes; los guionistas también tienen lo suyo. Aunque es un dato poco conocido, Michael Moorcock, el famoso creador de Elric de Melniboné, arrancó su trayectoria profesional en la revista inglesa Tarzan Adventures, allá por los años cincuenta. Inicialmente, sólo se encargaba de redactar algunos de los textos y artículos que acompañaban a las historietas. Su debut como guionista de cómics llegaría de la manera más insólita que uno pueda imaginarse: Moorcock pretendía reeditar el material clásico de Tarzan creado por Hal Foster y Burne Hogarth para los diarios, pero los materiales de reproducción habían sido destruidos en un incendio durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial. El editor le indicó a Moorcock que el único material disponible en aquellos momentos era de procedencia española, pero que no podían utilizarlo debido a que los textos habían sido traducidos, lógicamente, al idioma de Cervantes. Moorcock le contestó que él dominaba el español a la perfección y que no tendría ningún problema en adaptar los textos nuevamente al inglés. Sin embargo, la realidad es que no tenía ni idea de español. ¿Y qué es lo que hizo? Pues ni más ni menos que inventarse los textos, orientándose en función de lo que veía en las ilustraciones. Quizá resultaría curioso hacer una edición especial de ese Tarzán pasado por el tamiz de Moorcock y compararlo con la versión original. Claro que, tratándose de un Moorcock tan primerizo, lo más seguro es que nos lleváramos una decepción…

Y no podíamos concluir este Comic Books! tan especial sin reservar un espacio para Mark Millar, l´enfant terrible del cómic americano actual… aunque él sea escocés. A propósito del siempre candente tema de la piratería, Millar utilizaba su foro para expresarse en los siguientes términos: “Desapruebo todas las descargas ilegales. Pero supongamos que un tío fuera a descargarse la octava temporada de El Show de Larry David… ¿Dónde tendría que ir ese hijo de puta para hacer eso?”

Más que locos, lo que algunos tienen es un morro que se lo pisan, ¿no os parece?

Miguel G. Saavedra

 

Nadie sabe venderse a sí mismo mejor que Mark Millar, uno de los tipos más despiertos del mundo de la historieta... y uno de los pocos que puede permitirse el lujo de hacer lo que realmente le venga en gana.
Nadie sabe venderse a sí mismo mejor que Mark Millar, uno de los tipos más despiertos del mundo de la historieta… y uno de los pocos que puede permitirse el lujo de hacer lo que realmente le venga en gana.

¡Los temibles plazos de entrega!

Para algunos, son la pesadilla recurrente, el monstruo abominable que acecha entre las sombras más siniestras. Da igual que seas un poderoso editor, un brillante escritor o un modesto articulista, nadie puede escapar de… ¡los temibles plazos de entrega!

Pero si hay alguien que sufre en toda su intensidad la presión constante de tener que entregar las páginas, esas páginas que tendrían que estar listas desde hace tres semanas y media, esas páginas que todavía siguen en blanco… Sí, queridos lectores, ese alguien al que nos estamos refiriendo es el sufrido dibujante de comic books.

Y es que tener que completar una veintena de páginas al mes, y a veces también la portada, exige esfuerzo, dedicación y, por encima de todo, disciplina.

A lo largo de la historia, son muchos los creadores de talento que se han quedado en el camino precisamente por la imposibilidad de seguir el frenético tren de trabajo que impone la industria. En algunas ocasiones, esos dibujantes terminan dedicándose a la ilustración o a la publicidad; otras veces buscan ocupaciones que nada tienen que ver con sus aptitudes artísticas. En fin, hay historias para todos los gustos, pero os garantizo que ninguna como la que vais a leer a continuación.

Érase una vez un dibujante marveliano, al que llamaremos simplemente Sarko, para entendernos (nada que ver con cierto ex-presidente galo, ¡no vayamos a liarla!) A menudo, la trayectoria profesional de Sarko se ha visto truncada por su incapacidad crónica para cumplir… ¡los temibles plazos de entrega! A Sarko lo que le gusta realmente es echar horas jugando a la Playstation o a la X-Box… y, teniendo la tentación en casa, ¿quién sería capaz de resistirse? Sin embargo, por algún extraño motivo, los desconsiderados editores parecen creer que las tribulaciones de Sarko son simples excusas: que si se le ha muerto un tío, que si han envenenado a su perro de peluche, que si se ha lesionado la mano en un accidente de coche, que si se ha casado una prima carnal, que si se le ha vuelto a lesionar la mano… “Oye, ¿eso no es lo mismo que dijiste el mes pasado?” “Ya, pero ahora se me ha lesionado jugando a la Play. Es que hicimos un torneo este fin de semana.”

Nuestro amigo Sarko tuvo una brillante idea en la más pura tradición superheroica: ¿Por qué no utilizar una identidad secreta para reintroducirse en el mercado americano?

Total, que los editores se hartan de él y deciden darle puerta. Apesadumbrado, Sarko encuentra refugio en el cálido manto familiar. Y como está a gusto, se queda allí una temporada… tal vez demasiado larga.

Llegado el momento, su abnegado progenitor le hace ver la conveniencia de ponerse de nuevo en marcha: “¡Niño, o sales a buscar curro o te lo busco yo!” Ante la lógica aplastante de tan ecuánime razonamiento, Sarko se anima a probar fortuna en el ramo de la construcción. Pese a la dureza del trabajo, Sarko se niega en todo momento a renunciar a sus sueños, sintiendo que el futuro le reserva grandes desafíos a la altura de su ambición creativa. Un día, la inspiración le golpea con la fuerza de un ladrillo forrado de adamántium: como ha pasado casi un lustro, se han producido numerosos cambios en los equipos de las grandes editoriales. Ahora hay muchos editores nuevos que desconocen quién es. ¿Por qué no aprovecharse de ello, utilizando una «identidad secreta» para reintroducirse en el mercado americano? Al fin y al cabo, ¿qué puede haber más genuinamente superheroico que eso? En una audaz maniobra, Sarko opta por reinventarse a sí mismo, toma prestado el nombre de un familiar cercano e inicia una nueva carrera con la identidad de… ¡Jacinto Precipicio!

Con semejante nombrecito, no es de extrañar que luego pasara lo que pasó, ¡pero no nos adelantemos a los acontecimientos!

Esto empieza a parecer una película de espías, ¿a qué sí?

Rasca-y-pica-724x1024Tras unos inicios titubeantes, nuestro dibuagente secreto consigue que le dé trabajo un editor, al que llamaremos simplemente El Editor¿Qué otra cosa esperabais? ¡La verdad es que íbamos a llamarlo Pedro White, pero resulta que el nombre ya estaba cogido!

(Aunque no sabemos si la imagen de la izquierda podría considerarse la metáfora de un cerebro creativo en plena ebullición, convendréis conmigo en que cualquier excusa es buena para reírse con Rasca y Pica, los personajes más «animados» de los Simpson)

El problema de Sarko/Jacinto es que su estilo resulta bastante reconocible. Además, tiene un pecadillo de vanidad y gusta de autorretratarse en los cómics que dibuja. Y como se siente seguro en su nueva identidad, va el tío y planta su geta en una ilustración a página entera en medio del cómic. ¡Una “splash page”! Si esto fuera un episodio de CSI, llegaríamos a la conclusión de que, en el fondo, lo que quería Sarko es que lo pillaran. Pero como no lo es, mejor nos ahorramos las observaciones psicológicas, que luego vienen los problemas legales…

Inevitablemente, Internet acaba haciendo saltar por los aires el inocente engaño que había urdido el pobre Sarko (ya se sabe lo que es la red, ¡el origen de todos los males!)

Aunque su reacción inicial es negarlo todo, a la postre no le queda más remedio que confesar. El Editor decide perdonarlo y darle una nueva oportunidad. En realidad, ya sospechaba que Jacinto y Sarko eran la misma persona… ¡A ver si vais a pensar que El Editor era tonto!

Nuestro autor se arrepiente de todos sus pecados, hace propósito de enmienda y se convierte en una “superstar” marveliana por derecho propio. Y todos fueron felices y comieron perdices en el Edificio BaxterThe End.

Bueno, eso es lo que me gustaría contaros, pero… ah, ya intuíais que aquí venía un pero, ¿verdad?

Por desgracia, cambiar de identidad no te sirve de nada si no eres capaz de respetar… venga, repetid todos conmigo… ¡los temibles plazos de entrega! (Vale, vale, veo que vais pillando la entonación adecuada.)

De modo que Sarko vuelve a las andadas, y su editor acaba prescindiendo de él, eso sí, con todo el dolor de su corazón.

Inasequible al desaliento, el artista recala en un pequeño sello independiente, con el que ha venido colaborando hasta el día de hoy de manera más o menos esporádica, principalmente como portadista. También se saca algún dinerillo extra realizando ilustraciones por encargo, eso que los americanos llaman commissions.

No es que sea un final feliz, ya lo sé, pero es el único que tengo para ofreceros. En el mundo en el que vivimos no abundan los finales felices, ni siquiera en los comic books.

¿Volveremos a saber de Sarko en Marvel algún día…? ¡Ojalá! Mientras haya rotación de editores, siempre mantendremos viva la llama de la esperanza. No sé cómo ni cuándo, pero estoy convencido de que nuestro dibujante volverá a cabalgar sobre las viñetas del imperio americano tan pronto como se le presente la ocasión. Y hasta es posible que acabe descubriendo que los temibles plazos de entrega no son tan temibles, después de todo. Si te paras a pensar en ello, sólo es cuestión de aplicarse un poco más, ¿no? ¡Ánimo, campeón, que tú puedes!

Vamos a ir terminando, que ya toca. Pero antes, una puntualización: aunque no haga falta con unos lectores tan perspicaces como vosotros, convendría dejar claro que nuestro relato de hoy es completamente ficticio. Sí, sí, sí… de verdad de la buena que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Como diría Alan Moore, esta es sólo otra historia imaginaria más. ¿Acaso no lo son todas…?

Miguel G. Saavedra

 

duendes-297x300 

Siempre se ha hablado de los «duendes de imprenta» para justificar errores editoriales de toda índole. Pero… ¿y si existiera también un «duende de estudio»? ¡Él seria el auténtico responsable de que los creadores no entregen sus trabajos a tiempo! ¡¡Mirad cómo sonríe el condenado guasón!!

Secretos del sistema

En nuestra anterior sección nos aproximamos al funcionamiento del mercado del comic book USA, explicando cómo los tradicionales “newsstands” habían dejado paso a una nueva distribución focalizada en el circuito de librerías especializadas.

Aquello parecía que iba a ser la gran panacea, pero las limitaciones del sistema acabaron pesando más que sus virtudes.

Considerad esto: el hecho de no poder hacer devoluciones obliga a los libreros a ser extremadamente cautos con sus pedidos. Para ellos es una cuestión de supervivencia, ya que, si el material sin vender rebasa cierto nivel, se esfuman las ganancias y aparecen las pérdidas. Y las editoriales son conscientes de ello, de ahí que prefieran apostar sobre seguro a la hora de diseñar sus lanzamientos. Si sacas una nueva colección con personajes consolidados, sabes que tienes unas ventas mínimas garantizadas y que vas a contar con el respaldo de las librerías. Sin embargo, si te da por probar con una nueva línea de cómics de ciencia ficción, por poner un ejemplo, las probabilidades de pegarse un batacazo son más que elevadas. Hay una regla no escrita que dice que, cuando una librería tiene que hacer un pedido de un cómic no considerado “hot”, pide una cantidad determinada del número uno, pensando que al ser novedad podrá venderlo más o menos bien. Pero luego, para el número dos lo que hace es recortar el pedido a la mitad. Y para el número tres, vuelve a rebajarlo a la mitad. Por eso a veces se dice que hay colecciones que nacen muertas antes de que el primer número haya llegado a ponerse en circulación. Y la situación puede adquirir tintes dramáticos tratándose de una editorial pequeña…

Marvel Previews es el catálogo oficial donde se descubren todas las novedades Marvel en USA. La oferta mensual presenta entre 120 y 130 títulos que cubren las distintas líneas de la editorial, si bien la tendencia en los últimos tiempos es a rebajar un poco esa cifra. Los volúmenes recopilatorios han ido ganando importancia hasta llegar a representar aproximadamente un tercio de la producción total.

He aquí una pequeña anécdota acerca de un autor que se animó a publicar su propio cómic hace unos años. El hombre hizo sus deberes: encargó la portada a un reputado ilustrador, contrató un costoso anuncio a página completa en el catálogo Previews, y hasta montó un concurso en la por aquel entonces boyante revista Wizard. Cuando el cómic salió por fin a la venta, el autor se paseó orgulloso por las librerías especializadas de su zona para ver cómo era recibida su creación. Y descubrió, para su horror y consternación, que ninguna de ellas había solicitado ni tan siquiera un triste ejemplar.

Este puede parecer un caso un tanto extremo, y sin duda lo es, pero no deja de ser un reflejo evidente de esas limitaciones del sistema que señalábamos antes.

En los últimos años, tanto Marvel como DC han buscado ampliar horizontes y salir del gueto de las tiendas especializadas, dicho sea sin ánimo peyorativo, distribuyendo tomos recopilatorios y novelas gráficas a través de otros canales como puedan ser grandes almacenes o librerías. Y hay una apuesta decidida por el formato digital, con iniciativas como la aplicación AR (Realidad Aumentada), que podría considerarse una nueva manera de leer cómics con “efectos especiales” y extras como los de un DVD.

Aparte, resulta innegable el positivo impacto comercial alcanzado por la ambiciosa campaña de promoción que DC puso en marcha para proyectar sus “Nuevos 52”, campaña que ahora Marvel está llevando incluso más lejos para potenciar el eco mediático de la saga A vs X (Vengadores contra Patrulla-X). Y todo apunta a que el relanzamiento general del Universo Marvel que se presenta bajo el sello Marvel Now va a arrancar con los mejores datos de ventas desde hace una década, superando las cifras de Civil War. De momento, los pedidos iniciales del primer número de Uncanny Avengers rebasan ya las 300.000 copias. En un principio se señaló que podrían rozar incluso las 400.000, y así lo reflejamos en la versión impresa de nuestra sección, pero al final parece que la cosa quedará un poco por debajo. De todas maneras, no hay que descartar que la “cota 400” sí llegue a alcanzarse posteriormente con el debut de Los Vengadores de Jonathan Hickman, un título a priori más potente.

Tras tocar fondo en el 2010, la industria del comic book parece haber iniciado la senda de la recuperación, aunque todavía es pronto para saber si estas iniciativas van a servir para consolidarla.

Además, aun siendo importante, este repunte de ventas no despeja otras dudas que tal vez cabría plantearse. Vivimos una época en la que los superhéroes reinan en las producciones de Hollywood de manera incontestable, hay quien diría que abrumadora. Entonces, ¿por qué eso no repercute como debiera en las ventas de los cómics de los que se nutren? Definitivamente, algo falla cuando no logramos encontrar la manera de atraer al menos a una parte de esos millones de espectadores que abarrotan las salas de exhibición. Fenómenos editoriales como Harry Potter, Canción de Hielo y Fuego, Crepúsculo o Los Juegos del Hambre demuestran que los lectores están ahí fuera, que diría el agente Mulder. El reto está en convertirlos en lectores habituales de comic books.

¿Deberíamos retornar a universos superheroicos más sencillos? ¿Convendría reducir el número de publicaciones? ¿Sería necesario modificar formatos? ¿Interesaría replantearse a fondo el sistema de distribución? ¿Hasta qué punto las descargas digitales pueden sustituir a las ediciones en papel?

Seguro que estas son preguntas que también deben estar formulándose las cabezas pensantes que rigen los destinos de las grandes editoriales.

El futuro de los comic books en el siglo XXI dependerá, en buena medida, de que sean capaces de acertar con las respuestas.

Miguel G. Saavedra

 

Marvel está jugando fuerte la baza de las “variant covers” para promocionar la nueva línea Marvel Now. De la veintena de cubiertas alternativas que se han anunciado del primer número de All-New X-Men, me apetecía destacar esta pequeña genialidad de Skottie Young presentando versiones infantiles de nuestros mutantes favoritos: “A ver, ¡¿¡quién de vosotros le ha hecho eso al pobre Bobby!?!

 

Una historia diferente

La historia de los comic books se puede contar de muchas maneras, y hoy vamos a hacerlo centrándonos en un aspecto tan esencial como es la distribución.

Es probable que muchos de vosotros hayáis oído hablar del sistema de “direct sales” o “ventas directas”, especialmente si seguís la actualidad USA, pero quizá no seáis conscientes de hasta qué punto condiciona la política de todas las editoriales, desde las más grandes hasta las más pequeñas.

¿Y qué es eso de las “ventas directas”? El tema se entiende mucho mejor si hablamos de “venta en firme”, porque de eso es de lo que se trata: cuando hacen sus pedidos a la distribuidora, las librerías especializadas americanas no tienen posibilidad de devolver el género que se les quede sin vender. A cambio de asumir ese “riesgo”, obtienen un margen de beneficio más ventajoso que oscila entre el 40 y el 55%, dependiendo del volumen del pedido.

Sin embargo, las cosas no siempre fueron así.

En sus orígenes, los principales puntos de venta de los comic books se encontraban en los newsstands, que vendrían a ser más o menos el equivalente de nuestros quioscos. Las distribuidoras ofrecían un descuento más reducido, de un 30 %, aunque con derecho a retornar los ejemplares sobrantes.

Mientras los costes de edición fueron moderados y se pudieron mantener unos niveles de ventas lo suficientemente altos, el sistema funcionó de manera aceptable. Pero en los años setenta no se daba ninguna de estas dos premisas. A las editoriales no les quedó otro remedio que subir precios, lo que empeoró aún más la situación. Para que os hagáis una idea, se había llegado a un punto en que el porcentaje de devoluciones alcanzaba en ocasiones hasta un 70 % del total de la tirada. Eso significa que, si de un titulo determinado se ponían en circulación 500.000 ejemplares, a la hora de la verdad podían venderse únicamente 150.000.

Phil Seuling sentó las bases de un nuevo sistema de distribución que revolucionaría el cómic USA.

Con semejante panorama, no es de extrañar que el clima de pesimismo fuera generalizado. La solución vendría de la mano de Phil Seuling, un antiguo maestro de Brooklyn muy conocido por ser el organizador de la Comic Art Convention de Nueva York. Seuling consiguió cerrar un acuerdo con Marvel y DC para impulsar una distribución paralela con la que abastecer a la incipiente red de tiendas especializadas de los EE.UU. A los libreros se les brindaba la opción de adquirir cómics con un descuento de un 50% … eso sí, sin derecho a devolución. Los pedidos se procesarían con un adelanto de dos o tres meses sobre la fecha de salida para que las editoriales pudieran ajustar las tiradas en función de los mismos. En ese momento nacían las “direct sales”.

image_gallery_002

Otra de las aportaciones cruciales de Seuling consistió en promover el primer gran Salón del Cómic “made in USA”. El certamen nació en Nueva York en 1968 y más adelante se extendería a Filadelfia. Reproducimos aquí la cubierta del programa oficial correspondiente al año 1979.

La implantación del nuevo sistema fue lenta y no estuvo exenta de polémicas, pero a finales de la década las dos grandes editoriales tenían claro que era su mejor opción de negocio.Los frutos no tardaron en recogerse: en poco tiempo, el número de librerías especializadas se multiplicó, a la par que el mercado se abría a diversos sellos independientes para los que habría sido imposible funcionar con un cauce de distribución convencional. Además, las “ventas directas” supusieron un notable avance desde el punto de vista creativo, ya que las ediciones exclusivas para librerías no tenían que rendir cuentas al Comics Code Autorithy, el tristemente famoso código de autocensura por el que los cómics americanos venían rigiéndose desde los años cincuenta.

Del mismo modo, la mayor flexibilidad del sistema posibilitó la introducción de nuevos formatos: novelas gráficas, miniseries, volúmenes recopilatorios, portafolios, ediciones limitadas…

Aparentemente, todo eran ventajas, pero a la larga resultó no ser así. La amplia red que proporcionaban los newsstands era básica para permitir la captación de nuevos lectores, y a medida que el grueso de ventas se fue desplazando hacia el circuito de librerías, forzosamente más reducido, la industria se resintió. Y empezó a volverse más endogámica. Las editoriales dejaron de pensar en el público generalista, prefiriendo volcar sus esfuerzos en el sector de fans asiduo de las tiendas especializadas, más adulto y con mayor poder adquisitivo. Poco a poco, los universos superheroicos fueron creciendo en complejidad y se entró en una dinámica de grandes eventos y “crossovers”, mientras se expandía el número de títulos con el fin de sacar el máximo partido a las franquicias más populares.

Los años de bonanza que se vivieron a principios de la década de los noventa, donde cómics como el Spiderman de Todd McFarlane o los X-Men de Chris Claremont y Jim Lee batían récords de ventas, acabaron revelándose como un espejismo. A la sucesión de errores editoriales, especialmente abundantes en una época donde la pirotecnia visual primaba sobre la sustancia, se sumó la decisión de Marvel de adquirir la distribuidora Heroes World, lo que desencadenó una guerra de distribución que tendría funestas consecuencias. Para cuando las aguas se calmaron por fin, la crisis se había llevado por delante más de la mitad de las librerías especializadas de los EE.UU., y el control de la distribución quedaba en manos de una única empresa, Diamond Comics. Unas pocas cabeceras todavía seguían comercializándose en newsstands, si bien la suya era ya una presencia casi testimonial.

Las voces que cuestionaban abiertamente la validez del sistema empezaron a sonar cada vez con más fuerza. Lo que se suponía que iba a ser la gran solución parecía estar convirtiéndose en el gran problema.

Hablaremos más extensamente de ello en nuestra próxima sección.

Miguel G. Saavedra

 

Con Tom DeFalco y John Romita jr. como tándem creativo, Dazzler fue la primera colección que Marvel comercializó exclusivamente en librerías especializadas. El experimento se saldó con un rotundo éxito, llegando a venderse más de 400.000 unidades del primer número. Ello animaría a la editorial a probar fortuna con otros títulos como Ka-Zar El Salvaje, Caballero Luna y Micronautas, que pasaron a distribuirse sólo para el mercado de “direct sales”. Ampliad la imagen y comprobaréis que las portadas de Ka-Zar y Moon Knight ya no llevan el sello del “Comics Code Autorithy”.
Con Tom DeFalco y John Romita jr. como tándem  creativo, Dazzler fue la primera colección que Marvel comercializó exclusivamente en librerías especializadas. El experimento se saldó con un rotundo éxito, llegando a venderse más de 400.000 unidades del primer número. Ello animaría a la editorial a probar fortuna con otros títulos como Ka-Zar The Savage, Moon Knight y Micronauts, que pasaron a distribuirse sólo para el mercado de “direct sales”. Como podéis comprobar, las portadas de Ka-Zar y Moon Knight  ya no llevan el sello del Comics Code Autorithy.

 

Una vez más, con sentimiento

¿Cómo se las arregla uno para convertir un desastre de película en una serie televisiva de culto? Preguntadle a Joss Whedon, porque eso es exactamente lo que consiguió con Buffy Cazavampiros.

En el caso de Firefly, el trayecto se hizo en sentido inverso. La serie había fracasado con cierto estrépito, boicoteada por la cadena Fox, que llegó incluso a alterar el orden de emisión de los episodios. Sin embargo, Whedon se empeñó en dar un desenlace digno a los personajes y lo logró con creces, en aquel maravilloso western espacial que se llama Serenity.

Si algo ha demostrado este creador neoyorkino es que no es de los que se arredran ante los desafíos. Con Los Vengadores, se trataba de responder a las enormes expectativas que había generado el proyecto, pero lo que pocos podían imaginar es que Joss “The Boss” acabaría haciendo saltar la banca: en el momento de redactar estas líneas, el film lleva recaudados ya más de 1.500 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose así en la tercera película más taquillera de todos los tiempos, sólo superada por Avatar y Titanic. También ha batido un buen puñado de récords que no nos molestaremos en enumerar.

joss whedon

Buffy the Vampire Slayer tuvo unos orígenes bastante más modestos. Cuando se estrenó, era lo más parecido a un cómic de superhéroes que podía encontrarse en la televisión. Para aproximarnos a la serie, gran precursora del “boom” vampírico actual, hay que remontarse a una época en la que la única manera de engancharse a tus programas favoritos era visionarlos “in situ”, cuando la cadena de turno se dignaba a emitirlos. Por más que también estuviera la opción de programar el vídeo, a mucha gente eso le parecía más complicado que una operación a corazón abierto. ¡No me preguntéis por qué, pero era así!

Debo reconocer que los primeros episodios de la serie me parecieron un pelín cutres, y tardé en encontrarle el punto. Ahora bien, éste es uno de esos casos en los que perseverar tiene su premio. Podría decirse que el punto de inflexión lo marca el episodio en el que Ángel mata a cierto personaje, cuyo nombre no mencionaré por si alguien no ha visto la serie y se anima a hacerlo después de leer este artículo. Hasta ese instante, parecía que todo fuera un poco en plan de broma, y de repente… ¡BAM!, uno de los personajes principales muere. Fue un gran momento televisivo, lo que en argot técnico se llama un “Momento Bochco”. Y se llama así porque lo inventó Steven Bochco, el legendario creador de series como Hill Street Blues, La Ley de Los Ángeles o Murder One.

 

En la tercera temporada debutó Faith, la cazavampiros renegada a la que daba vida Eliza Dushku. El personaje tuvo tal impacto que muchos seguidores anhelaban en secreto que Faith le diera su merecido a Buffy y la relevara como protagonista absoluta de la función… ¿Estaría mal confesar que yo era uno de esos “adictos a la Fe”? Bueno, ¡estoy seguro de que no era el único!

aaUn elemento distintivo del universo concebido por Whedon es que el conjunto de criaturas que lo integra funciona como si fuera un equipo de superhéroes. Aparte de la Cazadora, ahí tenemos a Giles, el mentor; Willow, la bruja; Oz, el hombre lobo; Ángel, el vampiro atormentado; y Xander, que vendría a ser el “sidekick” o contrapunto cómico. Una estructura no muy diferente a la de cualquier supergrupo Marvel al uso. ¿Y acaso no es Faith la versión buffyniana de Fénix Oscura? El propio Whedon subrayaba los paralelismos entre Buffy y La Patrulla-X, en una entrevista concedida a la desaparecida revista Wizard. Su candidatura para activar la franquicia cinematográfica mutante no fructificó, aunque Whedon tuvo oportunidad de dejar su impronta en Astonishing X-Men, la colección que Marvel creó para él y que a día de hoy sigue siendo su contribución más destacada en el mundo del cómic.

Una de las etapas más recordadas de Buffy Cazavampiros se vivió en la sexta temporada, a la que pertenece el célebre musical Once More, with Feeling (Una Vez Más, con Sentimiento). Whedon dedicó un verano entero a escribir el episodio y los actores consintieron en prestar sus voces más o menos melodiosas… excepto Alyson Hannigan (Willow), que pidió reducir su participación al mínimo porque temía hacer el ridículo. Luego, viendo los resultados, tuvo que reconocer que había cometido un error.

La serie concluyó tras una decepcionante séptima temporada. Quizá os sorprenda saber que el planteamiento original de Whedon era hacer que todos los personajes perecieran en el episodio final, sacrificándose heroicamente para salvar el mundo. ¡Aquel desenlace podría haber sido más polémico que el de Perdidos! En última instancia, la idea se desestimó por considerarse que resultaba “demasiado deprimente”… La que no se deprimió demasiado con la desaparición de Buffy fue la cadena UPN: el estatus de serie de culto del que gozaba no impedía que el programa fuera deficitario debido a sus elevados costes de producción.

Al año siguiente decidieron reemplazarla por Verónica Mars, una creación de Rob Thomas con la sensacional Kristen Bell en el papel de una detective adolescente mucho más lista que los adultos que la rodean. Pese a que la serie cosechó excelentes críticas y encendidos elogios del propio Whedon, quien accedió a hacer un cameo en un episodio, las bajas audiencias precipitaron su cierre después de sólo tres temporadas. Y es que sustituir a Buffy en el corazón de los espectadores era una misión condenada al fracaso, incluso para la gran Verónica.

Toy Story

La carrera de Whedon presenta otros muchos puntos de interés que podríamos detenernos a comentar aquí: su breve etapa al frente de Runaways, la decepción que supuso Dollhouse, la continuación en cómic de Buffy y Ángel, su trabajo como parte del equipo de guionistas que desarrolló el primer Toy Story, por el que optó a un Oscar… o Dr. Horrible, el experimento musical pensado para Internet que acabó siendo un inesperado suceso crítico y comercial, gracias al elevado número de descargas y a su posterior comercialización en DVD. Por desgracia, nuestro espacio es limitado y queremos reservar el que nos queda para referirnos de nuevo a Los Vengadores, la pieza maestra que Marvel necesitaba para terminar de configurar su universo cinematográfico. El director aporta todo su oficio para que el largometraje sea el “blockbuster” marveliano más espectacular de cuantos se han rodado hasta la fecha. Con todo, a nadie se le escapa que donde brilla realmente el “toque Whedon” es en la caracterización de los personajes. De ahí que resulten muy reveladoras unas recientes declaraciones suyas en las que expresa su deseo de que la secuela ponga el énfasis en hacer avanzar a los protagonistas, en lugar de limitarse a repetir los esquemas que funcionaban en el film original.

¿Cómo se puede superar el éxito apabullante de Los Vengadores? El director apuesta por hacer una segunda parte “más pequeña, más personal y con más dolor”.

Es fácil imaginarse la cara de los ejecutivos del estudio al presentarles su propuesta. Pero Joss Whedon está acostumbrado a nadar a contracorriente.

Y casi siempre consigue salirse con la suya.

Miguel G. Saavedra

Miembros del reparto de Los Vengadores posan junto al director. A Robert Downey jr. no le faltan motivos para sentirse eufórico, ya que el contrato que negoció con Marvel incluye una participación en los beneficios y le permitirá embolsarse aproximadamente 50 millones de dólares, una cifra sólo al alcance de las megaestrellas de Hollywood. Sus compañeros tendrán que “conformarse” con emolumentos de entre 2 y 5 millones por cabeza.

Miembros del reparto de Los Vengadores posan junto al director. A Robert Downey jr. no le faltan motivos para sentirse eufórico, ya que el contrato que negoció con Marvel incluye una participación en los beneficios y le permitirá embolsarse aproximadamente 50 millones de dólares, una cifra sólo al alcance de las megaestrellas de Hollywood. Sus compañeros tendrán que “conformarse” con emolumentos de entre 2 y 5 millones por cabeza.

Cuando Bruno Díaz platicaba con Ricardo Tapia

De un tiempo a esta parte, resulta cada vez más frecuente que los nombres de los personajes se dejen directamente en inglés. Es algo que sucede no sólo con los cómics, sino que también se aplica a los títulos de las películas o a los videojuegos. En ocasiones, eso da lugar a peculiares situaciones de “lost in translation”: recuerdo que, cuando estrenaron la segunda película de James Bond interpretada por Daniel Craig, le preguntabas a la gente qué significaba eso de “Quantum of Solace” y, naturalmente, nadie lo sabía. ¡Es más, después de ir a verla seguían sin saberlo!

Tal vez a los lectores de nuevo cuño les sorprenda saber que hubo otras épocas donde la costumbre era exactamente la contraria: se traducía todo, incluidas las identidades civiles de los superhéroes o los nombres de las ciudades.

av

La editorial mexicana Novaro era toda una experta en este discutible arte. En sus publicaciones, Bruce Wayne pasó a ser Bruno Díaz, mientras que su pupilo Dick Grayson respondía al nombre de Ricardo Tapia. Y si hacías un viajecito desde Ciudad Gótica hasta Metrópolis, te encontrabas con que en la redacción del diario El Planeta trabajaban Luisa Lane y Jaime Olsen, siempre bajo la atenta supervisión de su director Pedro White. A Clark Kent no se atrevieron a traducirlo, quién sabe si por exigencias de la DC americana. Ciertamente, Batman y Robin nunca estuvieron tan unidos como cuando se llamaban Bruno y Ricardo.  ¡Aquello sí era el auténtico Dúo Dinámico!

Más humillante, si cabe, fue lo que el destino le deparó al pobre Billy Batson, el Capitán Marvel original, que por obra y gracia de la magia novariana dejó paso al inigualable … ¡Memo Batson! Se supone que para los mexicanos no debía ser un insulto… o eso o alguien le tenía mucha manía al personaje. Y qué decir de Kid Flash, al que le tocó apechugar con el sobrenombre de FlashitoCuriosamente, en las ediciones de Novaro nunca existió un Superboy. Para ellos, el Joven de Acero seguía siendo Supermán; eso sí, al principio de las historias colgaban un cartelito donde se podía leer “Supermán Aventuras Juveniles”… en Villachica, por supuesto.

image_gallery_005En cambio, no les tembló el pulso para rebautizar a Supergirl como Superniña, cuando en realidad de niña tenía bien poco. ¡El «sex appeal» de la heroína de Krypton es más que evidente en esta portada clásica de Novaro! A veces las traducciones eran muy obvias, como denominar Oliverio Reina a Oliver Queen, alias Flecha Verde, pero en otros casos se buscaban soluciones más “creativas”, como convertir al Comisario Gordon en el Inspector Fierro o a Scott Free, en Óscar el liberal. Con este personaje se hacía un doblete casi insuperable, ya que su alias superheroico de Mister Miracle dejaba paso a otro que parecía sacado de una marca de detergentes…¡Maxisol, el Hombre Milagro!

Y no nos olvidemos de los restantes Campeones de la Justicia Bruno Alba (Barry Allen, Flash), Raúl Jordán (Hal Jordan, Linterna Verde), Diana Ríos (Dinah Lance, Canario Negro), Rafael Rivas (Ralph Dibny, el Hombre Elástico), Diana Pérez (Diana Prince, Wonder Woman), Juan Pérez (John Smith, Tornado Rojo), Carlos Lara (Carter Hall, el Hombre Halcón), Julio Jordán (John Jones, el Detective Marciano), Adán Luna (Adam Strange), Zitana (Zatanna)… ah, ¡y Carlos Tris (Snapper Carr)!

En contra de lo que sus adaptaciones pudieran dar a entender, ni los Jordán (Raúl y Julio) ni los Pérez (Diana y Juan) eran familia. Es sólo que los traductores debían andar algo escasos de imaginación a la hora de buscar apellidos.

Seguramente, los nombres superheroicos más pintorescos correspondieran a Los Defensores de la Justicia, la reinterpretación Novaro de la Justice Society de Tierra Dos. Allí tenías a Astro (Starman), Horario (Hourman), Gato Montés (Wildcat), Marvila (Wonder Woman), Juan Trueno (Johnny Thunder) o Arenero (Sandman) … ¿Os imagináis cómo podría haber sido el Sandman de Neil Gaiman en versión Novaro? ¡Lo que nos hemos perdido! El diploma honorífico a las adaptaciones «en positivo» deberíamos otorgárselo a la Patrulla Condenada, que renació como la Patrulla Salvadora por arte de novarobirloque. ¡Con Rita, Luis, Alejo y el Jefe, menudo equipazo!

No siempre se seguía el mismo criterio. Hablábamos antes de Billy Batson, nuestro querido y entrañable Memo.  Sin embargo, Congo Bill siguió siendo Congo Bill… y no Congo Memo. De igual modo, Metamorfo se quedó como Rex Mason, y no como Reinaldo Masón… Claro que, pensándolo mejor, esto último podría haber dado pie a interpretaciones equívocas y a un potencial conflicto con la censura franquista, a la que quizá no le habría hecho demasiada gracia la idea de un superhéroe masón.

Por cierto, ya que estamos hablando del antiguo régimen, no estaría de más recordar que Superman llegó a España en 1940 rebautizado como Ciclón el Superhombre, dentro de la colección Aventuras y Misterio. Y fueron más lejos que Novaro, llegando incluso a cambiar el nombre Clark Kent por el de Carlos Sanz.

image_gallery_006En comparación, las adaptaciones que hizo Vértice de algunos personajes Marvel eran de lo más modosito. Es verdad que convirtieron a Daredevil en Dan Defensor, lo que podría ser cuestionable, pero tampoco se puede negar que el nombre tenía una musicalidad que para sí quisiera el original americano: Dan, Dan, Dan… ¡¡Dan Defensor!!

Por regla general, los cambios estaban muy bien traídos, de ahí que hayan perdurado. Estaremos de acuerdo en que llamar Patrulla-X a los X-Men fue todo un acierto, igual que sustituir al Doctor Doom por el mucho más contundente Doctor Muerte. Hoy en día lo más probable es que se hubiera dejado en inglés, pretextando que se trata del apellido del monarca latveriano. Lo de La Masa estaría más abierto a debate… ¿Fue atinado o debieron mantenerlo como El Increíble Hulk? La respuesta, my friend, está en el viento azotado por la radiación gamma…

Con DC, en cambio, no estuvieron nada finos: francamente, poner Círculo Justiciero a la Liga de la Justicia tendríamos que colocarlo en la casilla de errores difícilmente comprensibles.

image_gallery_003De las traducciones más modernas de la etapa Forum, hay una que merecería todos los No-Premios habidos y por haber. Me refiero a la ocurrencia de cierta traductora de transformar al Night Trasher de los Nuevos Guerreros en el … ¡Trillador Nocturno! Casi le entran ganas a uno de echarse a cantar “¡Trillador que trillas con amooooor….!!!

Posteriormente, alguien de Forum debió darse cuenta de la pifia, y el personaje fue rebautizado como “Destructor Nocturno”.

 

Para rematar la sección, os reservo una pequeña sorpresa: Resulta que también hubo adaptaciones Novaro de algunos superhéroes Marvel, aunque en España no llegáramos a saber de ellas. Así, Peter Parker llegó a ser conocido como Pedro Márquez, Reed Richards lideraba Los 4 Fantásticos como Enrique Ricardo, Susan Storm respondía al nombre de Susana Sánchez, Johnny Storm era, inevitablemente, Juan Sánchez, y Ben Grimm atizaba mamporros como Benito Gris.

Y atención al mejor de todos: Galactus se disponía a atacar la Tierra como… ¡Alberto el Hambriento!

No, de verdad, ¿vosotros creéis que alguien puede tomarse en serio a un Devorador de Mundos con ese nombre?

Como dirían al otro lado del charco, ¡atrapen a esos pillos! Y si no, búsquenlos en su voceador habitual.

Miguel G. Saavedra

(¡Y viva México lindo!)

image_gallery_004.JPG

morbiusSi os da por releer vuestros viejos tebeos de Vértice, Bruguera o Forum, a buen seguro encontraréis cantidad de cosas divertidas de las que ni tan siquiera os acordabais. Por ejemplo, en el Nº 1 Forum de Spiderman se llamaba «Doctor Pulpo» al Doctor Octopus… que es la traducción correcta, sí, pero me reconoceréis que suena un tanto ridículo. Y al Doctor Muerte lo rebautizaban como «Doctor Destino«, ignorando que ese es el nombre de un clásico superhéroe DC. Además, el Hombre Ígneo se presentaba como «Hombre Fusión«, y al Castigador pasaban a denominarlo «El Vengador«, anticipándose proféticamente al título español de la infausta película que protagonizaría años después Dolph Lundgren. En aquellas primeras publicaciones forumnianas, el descontrol era generalizado: tan pronto suprimían páginas de los episodios USA como te arreaban un texto introductorio donde se aseguraba que al Capitán América lo había creado Stan Lee… Y luego te salía un traductor «creativo» que decidía por su cuenta y riesgo que La Masa debía expresarse de un modo más primitivo, incapaz de conjugar los tiempos verbales y arrastrando las erres con fruición. Lo más alucinante es que el director editorial de Forum le dio su visto bueno para seguir adelante con semejante despropósito, hasta que las protestas de los lectores les obligaron a rectificar. En fin, ¡eran otros tiempos!

 

galactus

One moment, please… ¡No pensaríais que íbamos a desaprovechar la ocasión para colar un poco de publicidad nada subliminal! He aquí la primera aparición de Galactus (¡eh, no le llaméis Alberto, que se cabrea!) en este imprescindible volumen de la colección Marvel Oro... No, espera, creo que es Marvel Gold. Oye, ¿para cuándo la colección Quantum of Marvel?

 

 

 

 

 

 

Un hombre llamado Shooter

Bienvenidos a esta nueva sección que nace con un propósito sencillo y complicado a la vez: contar historias interesantes relacionadas con el mundo de los comic books. Será este un baúl peculiar en el que tendrán cabida toda clase de temas, alternando aquellos más divertidos o curiosos con otros que puedan invitar a la reflexión. Habrá espacio tanto para la nostalgia como para el análisis crítico. Y si tenemos algún asunto de actualidad susceptible de ser comentado aquí, también nos aproximaremos a él.

Y para empezar con un “bang”, nada mejor que hacerlo con James Shooter. Este creador con nombre y aspecto de pistolero del Far West destacó como Editor en Jefe de Marvel entre los años 1978 y 1987, aunque su trayectoria no estuvo exenta de controversia. Después seguirían aventuras editoriales en Valiant, Defiant y Broadway, con mayor o menor fortuna según los casos. Y últimamente se le ha podido ver en el sello Dark Horse, encabezando el revival de los héroes de Gold Key que ya había utilizado durante su etapa en Valiant.

Sin embargo, más que hacer un repaso pormenorizado de la biografía de Shooter, hoy queremos detenernos en un aspecto muy concreto de la misma.

Cuenta la leyenda que el joven Jim sólo tenía 13 años cuando tomó la decisión de enviar una historia de prueba de la Legión de Super-Héroes a las oficinas de National Periodical Publications, el nombre por el que se conocía entonces a DC. Escogió específicamente a la Legión porque, a su juicio, era la peor serie de cuantas publicaba la editorial, y dedujo que tendría más posibilidades de que aceptaran sus propuestas. Shooter no sabía cómo escribir un guión profesional, así que lo que hizo fue aprovechar sus vacaciones veraniegas para preparar una historia completa escrita y (toscamente) dibujada por él. Pasaron unos meses de incertidumbre hasta que al fin el joven originario de Pittsburgh pudo leer la anhelada carta de respuesta, en la que, básicamente, se le animaba a enviar otra historia más. Ni corto ni perezoso, Jim escribió dos nuevas historias que depositó en el buzón. Y esperó pacientemente. Transcurridos unos meses, ya en Febrero de 1966, recibió la llamada telefónica de Mort Weisinger, Vicepresidente de National y editor de la familia de títulos relacionados con Superman, entre ellos Adventure Comics, donde se serializaban los relatos de la Legión. Weisinger se sorprendió de que Jim fuera tan joven, pero aun así accedió a comprar los tres guiones y consiguió el permiso de sus padres para futuras colaboraciones. Hay que decir que el dinero no pudo llegar en mejor momento para la familia Shooter, que atravesaba por serias dificultades económicas.

A partir de aquí, el joven prodigio inició una exitosa carrera que le permitiría trabajar en la práctica totalidad de cabeceras de Weisinger, desde Action Comics hasta World´s Finest, pasando por la citada Aventure Comics, Superboy, Jimmy Olsen y la serie central de Superman. Y se convirtió en una pequeña celebridad local, siendo entrevistado por diarios, revistas y cadenas de televisión. ¡Incluso llegó a firmar autógrafos en los que la “S” de su apellido emulaba la “S” del emblema de Superman!

Después de todo lo dicho, seguramente pensaréis que la historia de Jim Shooter podría considerarse el sueño de cualquier aficionado: redactas unos guiones, los envías, te los aceptan y pasas a trabajar profesionalmente para una gran editorial … ¡y encima escribiendo cómics de Superman!

Bueno, sí. Pero en esta historia también hay un lado oscuro, porque la relación que tenía el adolescente Jim con su editor era todo menos idílica. Mort Weisinger es, subrayémoslo de antemano, uno de los editores más importantes de la historia de DC Comics. Sus años como responsable de los títulos del Hombre de Acero coincidieron con la que quizá sea la etapa de mayor esplendor creativo del personaje. Durante el reinado de Weisinger, la mitología de Superman se enriqueció con personajes capitales como Brainiac, Supergirl, Bizarro o la propia Legión de Super-Héroes, amén de conceptos tan imaginativos como la ciudad de Kandor o la Zona Fantasma. Y las ventas alcanzaron cifras millonarias: en el año 1953, la tirada de Superman llegó a superar 1.400.000 ejemplares al mes.

Sin embargo, parece que Weisinger también se caracterizaba por ejercer su autoridad de una manera despótica. Y uno de los autores que sufrió sus abusos fue el propio Jim Shooter, según él mismo ha reconocido en más de una oportunidad.

Cuenta Shooter que Weisinger le llamaba todos los Jueves por la noche, justo después de que concluyera la emisión de la serie televisiva de Batman protagonizada por Adam West, para soltarle toda suerte de improperios: “¡A ver si aprendes a escribir, idiota! ¿Qué es lo que se supone que tiene ese personaje en la mano?¿Es un arma? ¡Pues parece una zanahoria! ¡Los bocetos tienen que quedar claros, retrasado!”

Weisinger solía decirle a Shooter que para él era un caso de caridad, y que el único motivo por el que no le despedía es que su familia necesitaba el dinero.

La cosa llegó a tal punto de psicosis que el impresionable Jim se echaba a temblar descontroladamente cada vez que oía sonar el teléfono. Después de las reprimendas, se quedaba tan bloqueado que pasaban varias horas hasta que podía ponerse a escribir de nuevo.

Y si por lo que fuera se retrasaba con los plazos de entrega fijados, Shooter explica que tenía que desplazarse en tranvía a la única oficina postal de Pittsburg que abría de noche para que las páginas llegasen a la mayor prontitud posible. En alguna ocasión no le quedó más remedio que coger directamente el avión hasta Nueva York, puesto que el correo aéreo no era lo bastante rápido y en aquella época todavía no funcionaban los servicios de mensajería. Una vez en las oficinas de National, dejaba el guión en recepción y salía de allí corriendo por temor a la reacción iracunda de Weisinger.

Años después, Shooter descubrió que su editor presumía de él en los despachos de DC, presentándolo como su gran descubrimiento, el guionista que era capaz de sacar adelante cualquier encargo. Así que en realidad se supone que las broncas eran la extraña manera en la que Weisinger entendía que debía motivar a su pupilo. Estilo Sargento de Hierro, podría decirse.

Todo esto es la versión de Shooter, naturalmente. Mort Weisinger falleció en 1978, así que no podemos conocer su punto de vista sobre el particular. Pero sí es cierto que otros muchos autores que trabajaron con él coinciden en señalar su carácter fuertemente abrasivo.

1832812-ww_korvac_sagaLo cual nos lleva a una reflexión ulterior: cuando Jim Shooter alcanzó la posición de Director Editorial de Marvel, también se le acusó de autoritarismo. Y tuvo problemas con un número nada desdeñable de autores, entre ellos firmas tan reconocidas como Gene Colan, John Byrne, Roy Thomas, Marv Wolfman o Doug Moench. De igual modo, fue muy discutida en su momento la posición de Shooter con respecto a la batalla legal que emprendió Jack Kirby para que Marvel le devolviera sus originales, si bien él defiende que siempre luchó para conseguir que el “Rey” recibiera lo que le correspondía.

Aunque indudablemente sería injusto meter en el mismo saco a Weisinger y a Shooter, quién sabe si podríamos estar ante uno de esos casos de personas que, habiendo sufrido abusos de niños, tienden a reproducirlos cuando son adultos.

O tal vez sólo estoy especulando de más.

Quizá esto último sea lo más difícil de conseguir: valorar con ecuanimidad a un personaje que, como sucede con otros grandes nombres del cómic americano moderno, parece condenado a ser objeto de debate aun después de todos estos años, despertando odios y pasiones… no necesariamente a partes iguales.De cualquier forma, al margen de polémicas, los logros creativos de James Charles Shooter hablan por sí solos.

Star_Brand_Vol_1_1_DirectIncluso sus detractores acérrimos reconocerán que muchas series de Marvel vivieron etapas memorables durante su mandato, desde el Daredevil de Frank Miller hasta el Thor de Walter Simonson, sin olvidar el trabajo estelar de John Byrne en Los 4 Fantásticos, Alpha Flight o Hulk. También con Shooter al mando, disfrutamos de los mejores momentos de Chris Claremont y John Byrne en La Patrulla-X, culminando con ese clásico de clásicos que es “La Muerte de Fénix”. Y en su faceta como guionista, todos recordamos aquella apasionante saga de Korvac que Shooter desarrolló en Los Vengadores o el increíble éxito comercial de las Secret Wars. En opinión del que esto suscribe, también merecería añadirse a la lista Starbrand, su creación para el fallido Nuevo Universo marveliano. Con la colaboración gráfica de John Romita Jr. y Al Williamson, Shooter realizó aquí su obra más personal, adelantándose en muchos aspectos a ese tipo de narrativa cinematográfica que décadas después acabaría poniéndose de moda. No estaría nada mal recuperarla en tomo para que las nuevas generaciones de lectores pudieran valorarla como se merece.

Quizá esto último sea lo más difícil de conseguir: valorar con ecuanimidad a un personaje que, como sucede con otros grandes nombres del cómic americano moderno, parece condenado a ser objeto de debate aun después de todos estos años, despertando odios y pasiones… no necesariamente a partes iguales.

Miguel G. Savedra