Más allá del cliché

En una Marvel sacudida por las Guerras Secretas, resulta paradójico que la campaña promocional más comentada de 1984 tuviera como protagonistas a Power Man y Puño de Hierro, dos personajes que no intervenían para nada en la macrosaga. La campaña constaba de dos anuncios interconectados donde se jugaba la baza del humor como principal reclamo publicitario, aunque intuyo que lo que verdaderamente la convirtió en un éxito fueron las ilustraciones de Bill Sienkiewicz.

Se da la circunstancia de que Denny O’Neil, el responsable editorial de la colección USA, ya había ensayado en 1981 un enfoque similar para promocionar un crossover entre los Héroes de Alquiler y Daredevil, encargándose en aquella ocasión a Denys Cowan los dibujos.

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La segunda tanda de anuncios proyectaba la imagen de un Luke Cage agresivo y violento, contraponiéndola a la actitud civilizada mostrada por su compañero Danny Rand

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Si bien el planteamiento era inequívocamente humorístico, tal como hemos señalado, a algunos lectores de color aquello no les hizo maldita la gracia. Se esgrimió entonces que con este tipo de chanzas lo único que se lograba era perpetuar un esterotipo racial que ellos consideraban ofensivo. Ignoramos si fue ese el motivo por el cual el anuncio de Power Man acabó reproduciéndose en un número muy limitado de publicaciones marvelianas, mientras el de Puño de Hierro gozaba de una difusión mucho mayor.

Aun aceptando que dichas quejas pudieran tener su fundamento, me parecería totalmente injusto cargar las tintas contra Denny O’Neil por esta cuestión. No olvidemos que estamos hablando de un prestigioso profesional cuya trayectoria lo avala como un abanderado de los temas sociales en títulos tan legendarios como Green Lantern/Green Arrow. Si de algo no puede acusársele es de tener una mentalidad retrógrada. Y Sienkiewicz se limitó a seguir las indicaciones que le facilitaron, sin pararse a pensar que lo que estaba dibujando pudiera ser “políticamente incorrecto”.

Echando la vista atrás, cabría puntualizar que la controversia había venido persiguiendo al bueno de Luke Cage ya desde los mismísimos orígenes del personaje, así que aquí llovia sobre mojado. En contra de lo que pueda pensarse, su debut en Marzo de 1972 despertó no pocas supicacias en un sector significativo de aficionados afroamericanos. Nadie discutía la importancia de que un superhéroe negro consiguiera por fin su propia cabecera mensual, pero los resultados no convencieron a todos. Las invectivas más duras hacían hincapié en la jerga que utilizaba, al parecer muy alejada de la realidad de la comunidad de color. Para algunos, el Héroe de Alquiler no pasaba de ser un desafortunado cliché, producto de la peor blaxploitation de la época.

Tal vez os sorprenda un poco esto que os estoy explicando, ya que en España jamás llegamos a enterarnos de que trascendiera polémica alguna. ¡Supongo que quedó “lost in translation” de las ediciones de Vértice! Obviamente, los lectores nos dábamos cuenta de que aquel tipo duro de Harlem se expresaba de un modo un tanto peculiar, pero en el Universo Marvel no llamaba más la atención que la verborrea de Ben Grimm o los juramentos de Conan el Bárbaro. Si acaso, ese lenguaje pintoresco contribuía a definir su carácter, junto con la diadema, el peinado afro, su estridente camisa amarilla o aquella gruesa cadena que hacía servir como cinturón. Por lo que a mí respecta, Luke Cage era cool mucho antes de que el término se pusiera de moda, ¡y reto a cualquiera a demostrarme lo contrario! En cambio, la versión actual se me antoja un tanto gris y anodina en comparación. Y no me refiero únicamente al vestuario.

798673-mage110El personaje ya había experimentado una primera transformación radical en 1992, cuando el lanzamiento de una infausta cabecera titulada Cage a secas terminaría despojándole de sus principales señas de identidad.

Con una cubierta firmada por Dwayne Turner y Chris Ivy, este número de la revista Marvel Age correspondiente a Enero de 1992 presentaría en sociedad al “nuevo y mejorado” Luke Cage, ante el estupor de los aficionados. Algunos no sabían si reír… ¡o llorar!

Tras ser cancelada la colección, se revirtieron parcialmente los cambios, pero la semilla había quedado plantada y volvió a brotar con fuerza en 2001, esta vez para quedarse. Por supuesto, soy consciente de existe toda una generación de fans que se engancharon al Power Man moderno a través de la interpretación de Brian Michael Bendis, amén de las legiones de espectadores del mundo entero que lo habrán descubierto gracias a las series televisivas de Netflix. Parece lógico que ellos se identifiquen con la versión que conocen: ¡Es el signo de los (cinemáticos) tiempos! Pero ya entenderéis que los supervivientes de la Generación Vértice sigamos añorando al Luke Cage clásico. No sólo por nostalgia, sino porque creemos honradamente que era mucho más genuino y auténtico, ‘nuff said!

1aaEn fin, como todavía nos queda mucho tramo cronológico por cubrir y tampoco es cosa de eternizarse con este tipo de digresiones, vamos a dedicar el resto del artículo a comentar un par de novedades aparecidas el 10 de Abril de 1984 que no pudimos encajar en nuestro anterior CB!.

La primera de ellas es justamente Power Man and Iron Fist # 107 USA, un episodio autoconclusivo con guión de Alan Rowlands y dibujos de Geof Isherwood. La historia introducía a un ignoto villano denominado El Martillo del Juicio, y no era nada del otro jueves, pero el “punch” de la cubierta de John Byrne resultaba tan efectivo para atraer nuevos lectores como las promos de Sienkiewicz.

Bastante más enjundia tenía The Uncanny X-Men # 183 USA, oficializando la ruptura entre Kitty Pryde y Peter Rasputin. ¡La de vueltas que ha acabado dando esa relación!

John Romita jr. recuerda el comic con cierto cariño por la escena de la pelea de Coloso contra el Juggernaut en un bar de Queens. El artista la ambientó en un antro real que frecuentaba, aprovechando para incluir algunos parroquianos habituales como figurantes, tal como se puede apreciar en la viñeta inferior. El bar se llamaba Monahan´s y quedaba completamente en ruinas a raíz del combate.

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Romita casi nunca participaba en los argumentos de las sagas, a pesar de que tanto Chris Claremont como la editora Ann Nocenti le animaban a asistir a las reuniones de trabajo que debían servir para perfilar futuras tramas. Esta sería una de las contadísimas ocasiones en las que sí pudo aportar su granito de arena a los contenidos del cómic. A Romita le divirtió particularmente la idea de ver a los Hombres-X en un bar, comportándose como gente normal. Pensaba que eso los hacía más “reales”.

Chris Claremont tenía fama de ser muy protector con su universo mutante, y esa actitud la hacía extensiva al conjunto de sus colaboradores. Incluso tuvo el detalle de solicitar a Marvel que una pequeña parte de los ingresos que percibía en concepto de royalties se transfiriera mensualmente a la colorista Glynis Oliver y al rotulista Tom Orzechowski, dos compañeros del equipo que no se beneficiaban de tales incentivos. Bonito gesto, ¿verdad?

Con Romita, la verdad es que la colaboración no resultó demasiado fructífera, y eso que fue Claremont quien avaló su fichaje. Pero se ve que luego no se compenetraron bien, lo que provocó que JR jr. saliera bastante escaldado después de constatar que su trabajo no se valoraba igual que el de los dibujantes patrulleros que le precedieron. Los dos autores ya no volverían a coincidir en ningún otro proyecto.

Miguel G. Saavedra

 

 

 

 

 

 

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